PARACAÍDAS: Tres años de gobierno de Nacho Peralta

-Rogelio Guedea ///

Hace unos días se cumplieron tres años del gobierno del Ejecutivo estatal Nacho Peralta Sánchez, quien llegó al poder en un clima de bastante enrarecimiento político, no sólo por lo cuestionadas que estuvieron las elecciones en las que participó (cuyos primeros comicios tuvieron que anularse) sino, sobre todo, porque ya para entonces el gobierno de Enrique Peña Nieto había perdido toda credibilidad en virtud de los escándalos de corrupción que envolvieron su administración, principalmente el de la Casa Blanca (de 2014), yerro reconocido tiempo después por el propio mandatario federal.

Con motivo de esto que marca justamente la mitad del periodo de su gestión, el gobernador Peralta Sánchez advirtió haber recibido una administración con bastantes problemas en el tema de las finanzas y la seguridad y reconoció que, aunque todavía estos rubros le implicaban grandes retos, se había avanzado en ellos, sobre todo en el tema de las finanzas. Reconoció también un rubro más que espera progresos significativos: el de la salud. Estos tres ámbitos de la administración fueron los ponderados por el mandatario como los prioritarios al día de hoy. Y sin duda lo son. Yo no creo que nadie dude de que seguridad, finanzas y salud sean los rubros prioritarios de la sociedad colimense a este día y del propio país, pues son de hecho los bienes más preciados de la vida misma, especialmente aquello que atenta contra su propia supervivencia.

Tal vez por eso su lema de campaña “vas a vivir feliz, seguro”, que bien podría leerse en varios sentidos, caló tanto en el imaginario colectivo local, tanto y de tal modo que hoy es uno de los reclamos más sentidos de la población. Pero a pesar de que, en efecto, el tema de la seguridad, las finanzas y la salud, y yo agregaría ahora el tema de la educación, son los que exigen una atención más urgente, tal como lo reconoce el propio mandatario estatal, yo sigo pensando que hay algo que tampoco le perdonan los colimenses al gobernador: y es esa imagen de ausencia que ha permeado la percepción ciudadana. Esto es: esa idea de que al mandatario no le importan las problemáticas de nuestro estado y, por eso, es que prefiere darles la espalda yéndose de aquí cada vez que puede.

Entre las estrategias de imagen que debe tener todo servidor público (mucho más si se trata de un cargo de esta envergadura gubernamental) no debe faltar nunca aquella que nos proyecte a un hombre que no descansa por trabajar en beneficio de la comunidad que dirige, todo lo contrario es su propia tumba. Como yo no sigo cada uno de los pasos del gobernador Nacho Peralta, no sé si en realidad trabaje día y noche en favor de los colimenses o no (si lo hace y no lo sabemos ese es un problema de su coordinación de comunicación), lo único que sé es que la percepción que se tiene es de que está ausente. Y si esta ausencia es real, entonces no debemos esperar a que se implemente una estrategia de comunicación que cambie esta percepción, mejor será en todo caso que el mandatario se implique totalmente en lo que resta de su mandato a atender las difíciles situaciones que vivimos los colimenses en los ámbitos antes mencionados. Porque, además, si uno se fija bien, esa ausencia del mandatario también ha permeado muchas de sus secretarías, las cuales también se sienten ausentes, apáticas, un poco en el limbo operacional.

Quizá me equivoque en todo lo que he dicho y sólo sea que estoy viendo lo que no es cuando le tomo el pulso a todo lo que aparece en redes sociales, medios de comunicación, comentarios de líderes de opinión, etcétera, pero estos comentarios los hago con el único fin de contribuir a mejorar una realidad que cada vez me parece más compleja y, por qué no decirlo, más inhabitable.