Ansiedad, miedo a lo que no se tiene claro: Xóchitl Rebolledo

+ La psicóloga Xóchitl Rebolledo explica dos tipos de ansiedad: de rasgo y de estado.

Seguramente, en algunos momentos de la vida, muchos han tenido miedo al futuro: si reprobarán alguna materia, si podrán salir seguros a la calle o si la decisión que tomaron es la correcta. A esta sensación de incertidumbre se le conoce como ansiedad, y aunque es una respuesta emocional normal en el ser humano, hay un punto donde estos miedos no se pueden controlar y la persona debe ser atendida por un especialista.

Xóchitl Rebolledo Prudencio, psicóloga del Departamento Psicológico del Centro de Desarrollo de la Familia Universitaria (CEDEFU), explicó en entrevista que tanto la ansiedad como el estrés “son mecanismos de respuesta adaptativos normales en el ser humano, los cuales permiten estar alerta ante ciertos sucesos. Una de las características de la ansiedad es tener miedo a lo que no se tiene claro y se centra en el futuro. En cambio, el estrés es una reacción a algo que pasa en el momento y genera un cambio”, explicó.

Según Rebolledo Prudencio, se podría hablar de dos tipos de ansiedad: de rasgo y de estado. La primera implica características de personalidad y se refiere a la predisposición de algunas personas a ver como amenazantes situaciones que para otros son normales o estresantes. En cambio, la segunda, es una respuesta emocional transitoria, de tiempo corto, e incluso se puede decir que es una “ansiedad natural”, porque le permite al individuo afrontar, adaptarse a las circunstancias y salir adelante.

“La ansiedad de rasgo se distingue por no tener una respuesta adecuada; es decir, el sujeto se pone nervioso más tiempo de lo habitual, tiembla, hay sudoración, palpitaciones, entre otros síntomas; entonces, se tendría que hacer una exploración para identificar si es un trastorno como tal o si la respuesta no es la adecuada”, comentó.

Este tipo de ansiedad, amplió la universitaria, “puede presentarse en eventos menores como un examen, porque está lloviendo o por pendientes; también se presenta luego de haber tenido estrés postraumático, que es cuando se vive un evento traumático seguido de un desajuste en diferentes áreas de la vida, donde el sujeto tiene una serie de sintomatologías que no le permiten salir adelante”.
“Y aunque esta patología podría afectar la salud de quien la vive y de quienes lo rodean, no es tan fácil que se percaten de ella debido a que afecta la percepción”, agregó.

Además, Xóchitl Rebolledo comentó que las personas que buscan ayuda es porque ya presentan problemas de salud, o algún familiar o amigo ve que lo que pasa no es normal y los ayudan a salir adelante, “porque es difícil que se den cuenta que hay algo que no es normal”.

Para la psicóloga de la Universidad de Colima, es importante romper con prejuicios y etiquetas como las siguientes: “locos”, “exagerados” o “son momentos que pasan”, y que para ellos es difícil evaluar lo que ocurre “porque la ansiedad les afecta la capacidad de procesar información, la memoria y la toma de decisiones; esto es, lo que tiene que ver con el lóbulo frontal. Si una persona con ansiedad no se atiende y no hace nada para disminuirla, ésta podría incrementarse”, advirtó.